Eugenia Brito


Nací en Santiago el 6 de Octubre de 1950. Estudié Pedagogía en Español en la Universidad de Chile, en la Facultad de Filosofía y Educación. Egresé en 1972. En 1973, comencé a estudiar una Licenciatura en Literatura en el Departamento de Estudios Humanísticos, Sede Occidente, de la Universidad de Chile. Menciono este lugar porque allí conocí a mis compañeros de generación; Diamela Eltit, Rodrigo Cánovas, Juan Balbontín, Raúl Zurita.

Posteriormente, gané un Concurso como Profesora Auxiliar en la Facultad de Filosofía y Educación, en el Departamento de Lingüística. Allí trabajé por seis años hasta ser exonerada, por razones políticas, en 1981.
 

Viajé a Pittsburg, U. S.A. y allí estudié un Master en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Pittsburg (Master of Arts).

A mi regreso a Chile, publico mis libros Vía Pública . ED Universitaria. 1984 y Filiaciones. Ediciones Van.Sa. 1986. En 1989, obtengo la Beca Guggenheim.
En 1990, publico mi libro de crítica, Campos Minados (literatura Post-golpe en Chile). En Editorial Cuarto Propio.
 

En 1992, publico mi libro de poemas, Emplazamientos, con el que obtuve la Beca de Apoyo a la Creación Literaria de la Universidad de Chile y el Premio Municipal de Poesía en Santiago.
 

En 1998, publico mi Antología de Poesía Femenina Chilena, con apoyo de la Fundación Neruda y gracias a la Editorial Dolmen. Publico también mi libro de poemas , Dónde Vas.
En el año 2OO4, publico mi libro Extraña Permanencia y recibí invitación de la Feria del Libro de Bolivia, para presentar allí mi texto. También he sido invitada a Berkeley y a Brown, Providence, como poeta y crítica.
 

He viajado por Argentina, Cuba y Paraguay , con invitaciones culturales y como expositora de mi poesía o de mis trabajos de análisis literario.


Menciona a:

Carla Grandi,
Gladys González,
Stella Díaz Varín, sobretodo "Tiempo y medida imaginaria"
Cecilia Vicuña,
Ximena Adriasola

Poesía:

RETABLO ROJO
(fragmento de Dónde Vas )


La primera María avanza a la extinción.
Va sola.

Está sola
pero ella guarda en su corazón el secreto de las tres Marías
De modo tal,
Que su marcha es para ellas la negación a la calma.

Su marcha es un temblor
¿Por qué se va?

Adónde?

Los vientos de la noche buscan un perfume.
El perfume de ese secreto, de esa triple cifra
Es vago y es compacto.

Y los vientos de la noche, esplendentes, ruidosos,
Decoran a la muerte.

Triunfal es el jadeo de su ornamento
Mortal y sacro.


Así te invocaron, Primera María:

Bruja

Joya

Diosa

Así te llama María la segunda en su desespero:

Sueño:


La casa en mi mente cruza el abismo, pero éste me alcanza

Me cubre y todo el cabello se me prende
Entre las piedras.

Me miro: qué figura más seca la que aquí se me expande
Yerta y extendida como un cosmos sin alas


Pintada de azul, cruza Santiago.
Dos tubos de neón son suscrayones
Virulentos, plásticos, viciados
Turban este cielo en un solo flash como una
Ultracontaminada.

Para su clamor en rosa, los anuncios responden. Se amortigua en gases metalizados,
Pero su resistencia es cierta.

Desde su traje salen las letras, daría mi vida por una canción, susurra.
Una canción, aunque fuera
Breve.

Y la fiesta no se tarda.

Aclamada por la muchedumbre que no la reconoce, parcelada de brillos y de escamas metálicas, aparece, en una emisión de un virus violento, de ácido lisérgico derramado enteramente en los espectadores:

Mi teatro favorito, piensa, las pinceladas nacen desde los acueductos,
Justamente en el punto en que la tierra es agua.

Se retiene, se palpa el brazo
Hunde la mano en la cadera y gime

“Yo, protagónica- primera figura de un baile sinuoso-
Me escriben con un lápiz tan negro que voy a abrir un agujero infinito.
Será un hoyo profundo, una gran escalada, mis edificios se cimbrearán y moverán
La arquitectura moderna”.

Un joven maquillado la sorprende y la besa.
“mi escena- le dice-
la contemporánea”.


Mas ella se detiene:
Soy sólo una cita,
La efigie del terror,
La gran drogada.


Desaparecida en una vidriera se carga

Ahora parece una beata bucólica, un icono, una síntesis recia
del Altiplano, una estrella desencarnada, una llama.

Su preferencia es por el paseo público,
Por las cintas que colman su cintura
Dorada y negra

Por una sintaxis previa, que se precia de poner el lomo,
A horcajadas en la piel, firme y a golpes como una pantera
O un tigre de Bengala

Si animal ella fuera, mostraría su laxitud que se mezcla con las tonalidades del
paisaje, así de fértil la suspensión que la metaliza en la barriada general de las aguas.

Rostros pintados observan

(¿serán los mismos que inauguraran el alba de los coya?)

¿Será la misma la que aterriza, volátil, feble, un líquido totémico que ausculta con su fuerza la preciada galería de esta madrugada?

Desde un sueño, la primera María les responde:

Ah, rostros quiméricos,
aviso de mis mudas,
mi rotación ha sido total.


Duerme en vela la siesta de los encarnados rasgos
antorchas fugaces que precisan la guerra


Vuelve a seguirla el orfebre dérmico.


Te tallaré como una joya,
Te haré brillar,
Sobre todas las manos, sobre todos los rostros
Como tú lo pidas

Serás una cubierta esplendorosa
una confesa gloria mi revuelta

La tinta que reúna tus pigmentos
Será el color que ceñirá la patria.

Palabras que la asedian a ella.
La multiplican en su narrativa.

Trastorno híbrido y veloz
nieva y lúcida.

Emano /emano
Para atrás ese brillo.

***

Mi viaje fue hacia el Sur
Un trastorno epidérmico

Vengo desde el Norte,
Soy un esmalte antiguo.

***

Mi guerra ha sido brindar
Un nombre al deseo voraz de la memoria
A su obstinación que quiebra los sentidos
Al milenario goce.


Mi guerra ha sido asistir a mi propio duelo
En el orden del mundo.

Y mi duelo consiste en abrir las materias
A su propia espesura y a su anchura de roce.


***


No quise permanecer en esta tierra ingrávida.
No quise la hostilidad de sus habitantes.

No quise arar más la vida entre los páramos
Ni escuchar este viento.


Primera María, terror que obtura el espejo del habla

María, la primera, pasión de su verdugo, el ensayo del crimen
Sobre la patria indemne.

Primera María: eco, suburbio de los ecos.

¿consideraste tu propia épica del tamaño de un hueso
Para partir y legar tu diván milimetrado en el asombro del tiempo?

Legar la imagen suntuosa de tan opaco sino
Legar la noche y la expresión gravosa
Legar la cara.


Legar la noche y su pantomima.
Legar el olor y su llamada al tacto.


Su condición precaria
Irreverente al discurso



Tácita.

2 comentarios:

MARKOS QUISBERT dijo...

q genial Eugenia Brito, lei el Vìa publica, aprendi harto de el, saludos

Poetas al cierre dijo...

Eugenia, somos un grupo de jóvenes investigadores y realizadores visuales que nos encontramos realizando un programa de televisión que pasa revista a la poesía chilena de los setenta y ochenta, llamado POETAS AL CIERRE. Queremos hacerte una entrevista. De aceptar, durante el 1, 2 y 3 de octubre estaremos en Santiago (somos de Concepción)y podríamos agendarla para entonces. Esperamos tu pronta respuesta y agradecemos tu tiempo.
Atentamente,
Juan Herrera y Marcelo Garrido