Teresa Wilms Montt


Teresa Wilms Montt (Viña del mar 1893, París 1921) Nacida a fines del siglo XIX fue la segunda hija, de 7 mujeres, de una familia de gran tradición aristocrática y política. Su vida y obra se desarrollan en un contexto social y cultural que reprimió a todas luces el desarrollo intelectual de la mujer, razón por la que todo el tiempo que pasó por esta vida está marcado por la búsqueda de un espacio que no encuentra, y que se le niega. Contra la voluntad familiar, se casa con Gustavo Balmaceda Valdés, con quien tendrá dos hijas, Elisa y Sylvia Luz, las que le serán arrebatadas, por una demanda del marido por problemas matrimoniales originados por los ideales que acercaban a teresa al anarquismo y la masonería. Debido a sus ideas adelantadas, la familia la condena al encierro en el claustro Convento de la Preciosa Sangre donde comienza a escribir su “Diario íntimo”. En 1916, escapa del Convento, ayudada por Vicente Huidobro, y se autoexilió en Argentina, lugar desde donde escribe “Anuarí”, continuando luego su peregrinaje por Madrid y París, donde muere a los 28 años de una dosis de veronal. De su obra, desconocida hasta las publicaciones que hiciera Ruth González en 1994 (biografía y obras completas), destacan “Páginas de mi diario”, “Con las manos juntas”, “Los tres cantos” (1917), “Del diario de Silvia”, “Inquietudes Sentimentales” (1917), “Cuentos para hombres que son todavía niños” (1918), “En la quietud del mármol” (1918), “Anuarí” y “Lo que no se ha dicho” (1922)

Gentileza de Fernanda Arrau


POEMAS


IX

Los dioses, revestidos de sus túnicas olímpicas, han venido a
visitarme. Todos conservan su majestad, todos menos el Amor, que
se entretiene en hacer piruetas a la luz de la lámpara y en amenazar
con sus flechas a una japonesa de papier maché, que marca una mancha
oscura sobre el lecho.
El latido de las sombras es tan suave, como el aleteo de una
Mariposa ensoñada sobre la flor.

(de Inquietudes Sentimentales, 1917)

***

XXXI

Los sombreros me causan la sensación de cabezas cortadas y
momificadas, y aquellos de los cuales cuelgan bridas de colores, se me
antojan cabezas arrancadas por mano brutal, donde ha quedado
adherida una vena sanguinolienta.
Nunca puedo ver un par de guantes sin imaginar que son piel
de manos disecadas y, en aquellos de color amarillo, encuentro algo
repugnante de lo que empieza a pudrirse.
Detesto las prendas de vestir olvidadas sobre la cama; hay
entre ellos y los muertos mucha analogía.
Vi una vez en un asilo a una loca muerta; y era lo mismo que
ver a un trapo violáceo tirado dentro de ataud!

(Otros cielos, otras prisiones, 1917-1918)

***

París 1921

Me siento mal físicamente. Nunca he tributado a mi cuerpo el
honor de tomar su vida en serio, por consiguiente no he de lamentar
el que ella me abandone.
Vida, sonriendo de tu tristeza me duermo y de tus celos de
madre adoptiva. En tus ojos profundos he rebrillado inconfundible la
iniciación de mi ser astral.
Sólo una vez más se filtrará mi espíritu por tus alambiques de
Arcilla.
Vida, fuiste regia, en el rudo hueco de tu seno me abrigaste
como al mar y, como a él tempestades me diste y belleza.

(Peregrinaje y finitud, 1918- 1921)

***

Nada tengo, nada dejo, nada pido, desnuda como nací me voy,
tan ignorante de lo que en el mundo había.
Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al
olvido.

(Peregrinaje y finitud, 1918- 1921)

3 comentarios:

<=(Arkano18/Fuan)=> dijo...

Amo a Teresa Wilms desde que tengo 12 años : fue cuando por primera vez conocí su maravillosa y descarnada pluma, y caí preso de sus palabras, sintiéndolas mias para siempre.

Gracias por hablar de ella, que Chile necesita que se empiece a nombrar a sus buenos escritores.

carii dijo...

acabo de ver al pelicula, y me intereso mucho, gracias por la info

Adriana dijo...

Opino muy parecido a ustedes, vi la pelicula y por medio de esta senti que las palabras y las frases que se tejian en esta, eran parte de mi vida, de mi existencia, es increible sentir esta añoranza y nostalgia tan solo por sus palabras...