Marcela Saldaño


Marcela Saldaño
Santiago de Chile, 1982. El año 2001 publica 2001 Poesía en el Espacio, proyecto ganador Premio Fundación Gabriel & Mary Mustakis. Participa en talleres literarios en Balmaceda 1215, Centro Cultural de España y Sech. En 2002 publica Inclinación al Deseo y al Caos, proyecto financiado por la Fundación Gabriel & Mary Mustakis. Poemas suyos han aparecido en diversas antologías, como Caleidoscopio, del taller de Alejandra Basualto. Fue una de las fundadoras de la revista Estrago. En 2004 publica la reescritura colectiva del Canto General de Pablo Neruda llamada Desencanto Personal. En 2006 publica Mujeres al desnudo, participa en el Encuentro de Poesía Femenina chileno – argentina CON RIMEL en la ciudad de Coquimbo IV región. En 2007 es invitada a Chilepoesía. Participa y es parte de Lecturas de Emergencia. Publica próximamente en Perú “Anomalias: Antología de cinco poetas chilenos” bajo la editorial Zignos.


Menciona a:

Oscar Saavedra - Galo Ghigliotto
Nadia Prado -Simón Villalobos
Marcelo Guajardo - Rafael Rubio
Ignacio Briones - Paulina Valente
Rodrigo Olavarría - Gladys Mendía
Federico Eisner - Julio Carrasco
Rodrigo Hernández - David Villagrán
Elisa Andrade Buzzo - Jorge Arzate Salgado


Poesía:

Selección del libro Un ojo llamado cacería


El garfio de agua atrapa el sueño

El martillo es el trofeo encerrado en mi corazón La llama sobre mi cabeza que nunca será fuego El vampirismo de recolectar veneno en medio de los ojos Mi ojo Tu ojo descubierto La tensión ya es evidente Una tensión que sobrepasa la madurez de algunos Sobrepasa un par de perras Siempre parecidas a unas que tienen varios de mis amigos Su leche es mi bebida Su grito mi sueño Olores carnales Olores llamas sobre el lado contrario de las orquídeas Su parásito carnicería Ese olor es el olor de la sangre seducida por ese juego que es en parte asesino y en parte sacrilegio


Las bestias son mi arma y mi esperanza
Para Antonio Vitale


Sácame a las bestias de la espalda Sácame el aliento si quieres Deshace mi correspondencia y ponle mármol a mi signo Pero no me digas nada en las noches Cubre mi alcoba de fieles espectros Tráeme dulces recipientes y abre mis cajones Abre hasta el último mármol y saca a pasear a mis serpientes Eso si que toquen todo menos otro cuerpo


Los pesados pesos

Qué se yo de los mártires De las especies en la losa De los muelles y las oficinas De lo que todos llaman realidad Por fin puedo convertir estas pieles en elementos de mi agrado En suaves contorsiones Aterradores gritos que puede ser el ojo que me dice espera Cambia estos mirlos Y pon sobre ellos visiones en las rodillas Siente este espejo como parte de un juego sucio Amaneceres perpetuos Híbridos que nadie llama noche.


A mí jamás las cosas me alcanzan Nunca nada me conforma Ni las llamadas ni los viajes ni la ropa Ni el hombre ni la bestia ni los insectos Ni la amistad ni los muebles ni el dinero Ni el viento ni el sol menos la lluvia y ese pequeño ruido llamado tormento por algunos Es por mí llamado insuficiencia.

Marcela Saldaño Blog
 

4 comentarios:

Shinazky dijo...

me embrujo por la pasión de llenar que tienes esos vacios que quedan despues de cada arcada palpitante, ademas como ya sabes por la mitad de tus labios que asomas.

Salud y Libertad.

A.Ocampo dijo...

el rojo en el rojo el rojo en el rojoel rojo en el rojo el rojo en el rojo el rojo en el rojoel rojo en el rojo. Eso.

prisma dijo...

Merci beaucoup ma chére,
la tua voce è la mia voce,
il mio occhio è il tuo occhio,
il tuo oceano è il mio mare in cui mi perdo e mi ritrovo.
Un bacio.
A

Josué Ramírez dijo...

David Huerta tiene un libro que quezá te guste, se titula Historia. Hablar del amor y el desamor, cosas que pasan. El exceptisismo por decepción no da una visión del mundo, y, eso, precisamente eso, sería muy interesante leer en tus poemas. Me gustan pero me parece que no llegan más allá, como el polvo enamorado, tú sabes. Salud, por tanto