Eugenia Echeverría


Eugenia Echeverría. Cuentista, poeta y periodista cultural.
Yungay, Ñuble 1943.

Como poeta se inicia con el lanzamiento de La INFINITA (Editorial Katún, Mexico, 1983) CUECAS DE MAR AFUERA (Editorial Villicaña, México, 1985 )SANGRE EN EL OJO ,(Editorial Sin Fronteras, Santiago, 1986, GALANARIO,(Bravo y Allende Editores, Santiago) 2003. POR AMÉRICA, Bravo y Allende Editores, Santiago, 2007
Como periodista se ha dedicado al estudio de las culturas populares.
Publicó en 1994 “TEPOZTLAN QUE VIVA LA FIESTA”, premiado con la Beca PACMYC de la Dirección General de Culturas Populares de México.
Ha entrevistado poetas chilenos para la revista mexicana de poesía ALFORJA.
Se dedica a coordinar talleres literarios y al periodismo cultural. Participa en congresos y encuentros literarios .Ha sido jurado en diversos concursos literarios.

Menciona a:




Juan Cameron
Cecilia Casanova
Gonzalo Millán
Elvira Hernández
Alejandra Basualto




POEMAS


De La Infinita:




1


Para hacer un reloj, un calendario
Del tiempo no vivido
Está Elena teje que teje su cabello
Sentada en su sillita
Arriba de la torre
Debajo de la luna
Al borde del precipicio.


2


Señores: llora la señora
Como princesa de cuento
Escoge la silla del balcón
Su perfume predilecto
Desayuna en abundancia
Y llora
Cada mañana
Que es un encanto,
Un premio
De la academia
Su congoja.


3


Ésta es la puerta por donde saldrás
para casarte con otra
para soltar hijos
para gritar muera el partido comunista
para echar panza y economías en el banco
para olvidarte
malamente
de nosotros.


4


Ser íntimos a ratos
Y
La mayor parte del tiempo
Solitarios
Traficando sueños donde ninguno de los dos
Puede entrar
De la mano del otro.

Paulina Valente


Paulina Valente Uribe es Periodista, Licenciada en Comunicación Social, Magíster en Literatura con mención en Literatura Española, egresada del Doctorado en Literatura Chilena e Hispanoamericana de la Universidad de Chile y realizó un postgrado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Complutense de Madrid. Fue becada por la Universidad de Santiago de Compostela obteniendo el grado superior en literatura e idioma gallego. Es autora de los libros de poesía Veinticinco, 1995; Ensueño de Usted, 2002 y Declinación a la sombra, 2004, Editorial La Trastienda; directora literaria y compiladora de los libros ¿Hay Alguna Flor que se Come?, Editorial Sudamericana Chilena -primera edición 1997 y segunda 2000- y Olas de Savia, Editorial Polibea, España, 2002, versos de jóvenes con discapacidad física y mental. Ha editado en editorial Valente Editores los libros de poesía, (SIC), 2004; de ensayo, Reflexiones en torno a la Muerte en Neruda y Kavafis, 2004 y de narrativa, Historias y Recetas y Orllie-Antoine I, Rey de Araucanía y Patagonia, 2005. Trabajó también junto a personas con discapacidad en la compilación de poemas para la exposición fotográfica, poética y pictórica Con Agua de Cielo, nominada al Premio Altazor 2003. Ha dictado conferencias y seminarios de escritura creativa en congresos de Chile, Argentina y España. Además, ejerció como periodista en el Centro Cultural de la Residencia de Estudiantes de Madrid y como Coordinadora de Redacción en la revista Patrimonio Cultural de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Santiago de Chile, en los diarios La Nación de Chile y ABC de España. Fue Encargada de Prensa y Coordinadora del Área de Literatura de la Corporación Cultural Balmaceda 1215 (entidad dependiente del Ministerio de Educación de Chile). Ha sido jurado, a nivel nacional, en diversos concursos para jóvenes poetas y en un certamen de cuentos para niños, concurso organizado por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura.Obtuvo una beca como Investigadora en Literatura Hispanoamericana y Gallega, en el Centro Ramón Piñeiro para Investigación en Humanidades en Santiago de Compostela, España. Actualmente es directora de Valente Editores y se desempeña como correctora de estilo de la Revista Educación y de libros para profesores y niños del Ministerio de Educación de Chile.


Menciona a:

Armando Uribe
Lila Calderón
Alejandra Basualto
Elvira Hernández

Marcela Saldaño
Jorge Montealegre
Delia Dominguez
Andrés Morales

Poesía:

Del libro Ensueño de usted



SABÍAS desde entonces que era cielo
y tú luna distraída
Tú lloviznabas fuego yo cenizas
tú sabías de vuelo yo de partidas
En el andén del crepúsculo
dos almas se juntaban
yo con los brazos tú con el silencio
yo con los labios tú con la débil cuerda del jamás
yo con un siempre empuñado
tú con el regreso en la frente
tú con el silbido del tren y la niebla
y yo con la boca llena de promesas

***

SE ME CANSAN los ojos siempre que te recuerdo
Hay un remolino que no gira en la persiana
mientras distraído te pierdes en El Retiro
y con las pupilas mojadas
alcanzo a divisarte en cada vuelta de glorieta
a punto de caer con el semblante
de ánima en la sedosa bandera del abismo
que te decora


Del libro Declinación a la sombra

Rosa estás tendida en mis pies de cala, las dos en las mismas aguas que nos

sostienen y envenenan en la amarga noche de los pétalos. Tu espina abraza mi
cuello y mi sangre blanca. Rendida te duermes en mi tallo, tibia aguja que me
cobija. Como si no existiera la luna nos cubrimos y la engañamos boca a boca.

Eres memoria al centro de la mesa

***

Hundida en la espesa sangre del mar la negrura
abismal del azul
y tú en la luz del íntimo cielo

la felicidad de tenerte aún un segundo
en el suspenso terrible de la nada.

Afundida no espeso sangue do mar a negrura abismal do azul e ti na luz do íntimo ceo, a felicidade de terte aínda un
segundo no suspenso terrible da nada.

***

Poema inédito

Todas las muertes se asoman con ojos y mantos sucios. Las tocaré tibias en la baldosa y las
besaré dormidas antes de que partan. La muerte que se anuncia a pedazos, la muerte secreta que
sale de una luna mediana, en el cuadrado perfecto de tu boca limpia.

La mirada de vidrio en la complicidad del azul y la partida del lobo encarnado para siempre en
mi mano.

Karen Toro


Karen Toro nace el 17 de Junio de 1980. Estudia Pedagogía en Castellano en la Universidad de Playa Ancha. Su obra aparece repartida en “23 jóvenes escritores de Valparaíso” (1998); “2000 palabras” ; “La poesía se encuentra en Valparaíso” (2000); Creación desde la palabra (2001)“Talller de poesía La Sebastiana” y “Creación desde la Palabra” (2001). Es autora del libro: “El silencio crece en el jardín” (2002); Recibe la beca de creación literaria de fondo de cultura y las artes (2006)


Menciona a:

Ximena Rivera
Guillermo Rivera
Ennio Moltedo
Alberto Cecereu
Juan Cámeron
Pablo Araya
Fanny Campos
Ximena Adriasola
Malú Urriola
Diego Ramirez
Damsi Figueroa
Gladys González
Nadia Pardo
Sergio Madrid
Alejandra Basualto
Lila Calderón
Carolina Celis
Florencia Smiths



Poesía:

Arte poética

Vivo en un circo,
veo como se inunda a diario.

Yo he creado a todas las bestias,
a todas
para que sean admiradas por otros.
Ellas no me aman,
me observan con ira,
odian mi espectáculo y mis luces

Yo las amo
y las destruyo
y las vuelvo a crear
y las acaricio con furia
cuando hambrientas me desgarran la carne.
Seca estoy por ellas, me han bebido toda.

Yo que era payaso y domador en mi reino,
lo veo ahora inundado
mientras muero de sed.


LA SAGRADA ESCRITURA

Nadie dijo “Hágase la Palabra”
pero la Palabra se hizo:
una criatura suave,
una bestia de luz y veneno.
Bajó hacia el poeta
hirió su lengua con arena caliente
abrió sus manos con mordidas furiosas,
y el poeta desamparado, en la noche,
se guardó en el aliento de esta fiera
y la vio hermosa, helada
dormida en su sueño feroz.
Entonces, el poeta, ardió en un galope generoso
en un incendio de espejos
y en medio del delirio dijo:
“Hágase la Escritura”
y la Escritura se hizo.


La cautiva

En esa casa yo soy huésped,
en la ventana una extraña
y en la cocina una intrusa.

Ajena.
Enredada.

Una palabra basta para atarme
y quedar exiliada de mí.


Oficio Traidor

Tan blanca como soy
yo
me camuflo en la hoja
me cuento los lunares en un baile poroso.

Termina el festín
cuando la tinta sobrepasa los dedos
y sin dar aviso
me absorbe el papel.

Bárbara Délano



Bárbara Délano (O "una perla de luna que naufragó con el sol")

La noche de Valparaíso era una parranda rumorosa cuando encontré a la Bárbara esa última vez que me regaló el cielo iluminado de sus ojos. Estaba feliz, como si un carrusel de carnaval la girara por dentro en el bailongo del Cinzano que amenazaba lujuria, tango, bolero y la cumbia putinga asomando el ruedo del encaje porteño. Estaba contenta, como si un ramillete de luces la chispeara en la pista ebria de abrazos y encuentros con amigos que no veía tanto tiempo. Porque ella era así, un pájaro nómade siempre dispuesto a levantar el vuelo de Chile a México, a Perú, a donde la viajara su inquieto corazón de poeta.
La Bárbara se había formado en la errancia del exilio, cuando junto a su familia tuvo que dejar este suelo. Y por años fue ejerciendo el oficio de poeta en los continuos cambios que sufría su vida de joven comunista. Formada en la Jota, su cabellera dorada resaltaba en los cuadros de camisas amaranto que vestían los muchachos del partido. Y la Bárbara era tan bella, una verdadera muñeca nacida para una corona, por eso fue elegida reina de las Juventudes Comunistas, cuando los chicos jotosos se daban tiempo para jugar en medio del apuro contingente de esos días.
Ella se había casado tan joven con el marxismo y tan pendeja ofreció la diadema de su juventud a la causa del proletariado. Se saltó las páginas más frescas de su agitada existencia en reuniones, mítines, emergencias y discursos serios que prohibían los cosméticos en el partido, que prohibían la marihuana en el partido, que miraban con reprobación el rock en el partido. Y era una época difícil para ser joven militante, donde la libertad personal estaba al servicio de la panfleteada causa social. Acaso por eso la Bárbara decidió casarse nuevamente, esta vez con un compañero de fila, su marido que la acompañó por varios años en su político y poético peregrinar. La pareja se veía tan unida a comienzos de los ochenta, en las peñas, en el Coordinador, en la Sociedad de Escritores, donde usábamos la chapa cultural para contagiar el desacato.Tal vez por esa imagen, cuando la encontré en Valparaíso en los noventa, le pregunté por su marido. Y ella echándose aire con una servilleta me dijo con soltura estoy libre. Por fin estoy libre. Y yo entendí en esas palabras que por fin la Bárbara había soltado sus amarras militantes y conyugales y se disponía a recuperar las flores ajadas de su adolescencia. Todavía estoy bien, me dijo coqueta, al tiempo que sus ojos soñadores se vidriaban azules en el brindar de las copas. Y era cierto, aún era una chiquilla, quebrada, pero dispuesta siempre a los filos trasnochados del verbo amor. Esa noche en el Bar Cinzano, la Bárbara era sólo ojos y una soltura menguante la desmadejaba en la pista rumbera, donde se cimbreaba la proeza de esperar el amanecer en el humo cieno del puerto cachero.
Desde entonces la encontré una vez más en la Feria del Libro y luego, tan pronto y de improviso, la noticia amarga de su partida en el vuelo sin retorno de Aero Perú. Entre las víctimas de aquel accidente estaba nuestra Bárbara, venía de México, pero un devenir fatal le cambió el itinerario y la hizo detenerse en Lima. Y luego, cuando despegó el boeing hacia Chile, ella pensó que en algunas horas la nube rancia de Santiago le daría la bienvenida, pero no fue así, porque el aparato se hundió en el Pacífico, sepultando a todos los pasajeros en la profundidad de las aguas celestes.
Hasta hoy el cuerpo de Bárbara no ha sido encontrado ni la mar mezquina lo ha devuelto y es posible que navegue por los acantilados submarinos, buscando su perla lunera que en el vuelo de aquella tarde naufragó con el sol.

Pedro Lemebel






No Lloverá Más, postal autografiada de la vedette y couplé María Tubau, durante su visita a México a principios de siglo.
“Fui diosa fui reina”
Lilian Fernández Hall



Bárbara Délano nació en Santiago de Chile el 17 de octubre de 1961, hija de María Luisa Azócar, psicóloga y poeta, y de Poli Délano, escritor, autor de más de veinte libros y figura destacada de la vida literaria chilena. Nieta además del escritor, periodista y diplomático Luis Enrique Délano, a quien le unió un profundo afecto. Fue a su abuelo a quien Bárbara le dedicó su primer poema, a los ocho años. Éste sería publicado en el periódico La Última Hora, dando testimonio de su temprana afición a la poesía.
Bárbara creció en el barrio de Valencia, en Ñuñoa, pero pasó largas temporadas, sobre todo los veranos, en la casa familiar en el balneario de Cartagena, compartiendo con su hermana Viviana aventuras y descubrimientos de todo tipo, como lo recuerda en su poema “Verano” (“El agua es un terciopelo / que lame nuestras piernas / con suaves olas de cristal”, p. 156.1 Durante su infancia viajó mucho, acompañando a sus padres por diversos países de Europa y de África, así como distintas regiones de México. Allí termina sus estudios secundarios y se decide a retornar a su país natal para iniciar la Licenciatura en Letras Hispanoamericanas en la Universidad de Chile. Desde muy joven, Bárbara dedicó todo su tiempo a sus dos pasiones: la literatura y la política. Tempranamente ingresó en la Federación Juvenil Comunista y mostró un compromiso político muy intenso. Con el paso de los años, Bárbara se distanció de las ortodoxias y, aunque se mantuvo fiel a sus ideales, siempre estuvo alejada de cualquier dogmatismo e intolerancia.
En 1982 vuelve a México, donde cursa la carrera de Sociología en la Universidad Autónoma de México (Unam), en la cual se tituló cinco años después, obteniendo la medalla Gabino Barreda para estudiantes sobresalientes. Para esa época colabora en la revista La Brújula en el Bolsillo y en Plural, suplemento del diario El Excelsior, dirigido por el poeta argentino Jorge Boccanera. En 1988 regresa a Chile y entra a trabajar en el Centro de Estudios de la Mujer. Publica el libro de investigación Asedio sexual en el trabajo, junto con Rosalba Tadaro. Paralelamente continúa con su trabajo literario, y recibe la beca del primer taller de poesía de la Fundación Pablo Neruda. Durante muchos años oscila entre Chile y México, donde finalmente se asentaría en 1992, cuando empieza a trabajar en la Procuraduría Agraria como directora del área de Comunicación Social. En 1995 inicia una maestría en Ediciones en la Universidad de Guadalajara.
A principios de octubre de 1996, decide dar una sorpresa a sus padres y viajar a Santiago. Hace una escala en Lima, para visitar a algunos amigos queridos. Se encuentra con el poeta peruano Antonio Cisneros, viejo amigo de la familia, y, junto con algunas personas más, entre ellas Carolina Teiller, hija del poeta chileno Jorge Teiller, visitan la cevichería Canta Rana en El Barranco. Allí, alguien le cuenta que hacía dos siglos, el escritor Herman Melville había grabado su nombre en uno de los mesones de madera de un bar de El Callao. Bárbara no puede resistir la tentación y, con un cuchillo, graba también el suyo. Al día siguiente, el poeta Cisneros la despide en el aeropuerto de Lima. Allí, Bárbara aborda el fatídico Boeing 757-200 de Aero Perú, que se estrellaría en el Océano Pacífico a poco de salir de Lima, dejando un saldo de 70 víctimas. El cuerpo de Bárbara nunca se recuperó.
En el recuerdo de todos los que la conocieron, queda la imagen de Bárbara detenida en esa edad magnífica de su último viaje. Como ella misma lo diría:



Tengo la edad de los mangos
amontonados en las escaleras
con sus jugosas texturas amarillas(...)
Tengo mañanas amontonadas en hileras luminosas
despertares húmedos y nocturnospor cáñamos rojizos(...)
Tengo la edad que se hace con la piedra y el barrola edad del eclipse
de sueños como grandes limoneros
como el olor dulzón pesado de la marihuana (p. 125)
Poesía:



De Baño de mujeres



QUEMADA RAJADA HIRSUTA
LLENADA DE SEMENES
SIN MADRE NI PADRE
CORRIDA DE MANO HASTIADA FÉTIDA
ME LAVO EL HUMO DE LOS CIGARROS AJENOS
***


LAS DESCREÍDAS SOMOS
EN ESTE PARAJE LAS BURLADAS
ESCARNIO HICIERON DE NUESTROS CUERPOS
Y DE NUESTROS SUEÑOS TAMBIÉN
***
MÍRANOS SEÑOR TODA LA DESNUDEZ
TODO EL DESAMPARO
LA INCREDULIDAD
ODIO ESTOS CAMPOS CERCADOS
SÓLO LA VOLADURA
DE TUS OJOS RASGADOS MAPUCHITA
MAPUCHITA DE MI CORAZÓN
***
“Y cayó y tuvimos que marchar...”
Nos habían dejado sin casa
sin sueños
sin escuela y nuestros padres se fueron
y los vecinos se arrinconaron en sus cocinas
y cuando llegaron a preguntarles dieron nombres
y entonces fueron a nuestras casas
Muchas veces entraron con sus mascarillas
se sentaron en la sala a hacer preguntas
revisaron la alacena y los cajones
dejaron todo desparramado
Dijeron que era rutina
La rutina duró años
Y tuvimos que cambiar de nombre
dar claves telefónicas a los amigos
juntarnos en las esquinas oscuras
(...)



Acerca del poeta

Los soles al chocar
dejaban su estela innumerable de sonidos
que el hombre nunca pudo oírlos planetas rotaron
y el mar dando vueltas
extrañamente nunca se caía
Los hombres seguían levantando
sus manos extendidas sobre el cielo
Los dedos de las mujerestocaban el vientre de sus hijos
y ellos besaron largas noches
los pechos de luna donde se bañaban
las sirenas y los delfines ciegos
Nunca vimos un atardecer en Marte
Los días pasaban
rigurosamente
El tiempo seguía dentro de los caracoles
ascendiendo y descendiendo su fatal escala

Nadie sabía los nombres de las cosas
y cuando se dijo atrás
se disparaba a un hombre
y cuando se dijo mano
caía un pájaro
y cuando se dijo tierra
sonó un mar de huesos y calaveras
fue el poeta el que le puso nombre a las cosas
y las cosas desde entonces fueron dóciles y amargas
y amigas del hombre
y se dijo harina
y hubo pan
y se dijo bomba
y fue Hiroshima
y se dijo beso y hubo bocas
desde entonces las cosas vivieron
y bailaron con el hombre durante los siglos
y vino el poeta y presenciamos el atardecer más rojo
de Marte
y cada vez que chocó una estrella con un cometa
escuchamos un ruido de papel arrugado

Si hay algo aquí adentro
que venga un poeta y se siente a la mesa
que venga un poeta y encienda la luz y busque el volcán
si alguna palabra queda por decir
que venga el poeta y tome desayuno
y dé besos y haga espejos de cada pupila rota y amarilla

Un globo roto en las manos de un niño
un auto que se detiene
un hombre que muere
una mujer compra el pan
cinco hombres se mueren
una bibliotecaria hace ssshht
treinta hombres asesinados
un obrero se arremanga la camisa
cincuenta hombres desaparecidos
una hoja cae de un árbol
el poeta da el último grito
sus amigos aúllan como una sirena
camino al cementerio
y las cosas ahí se quedaron
esperando que su mano resucite
para que este globo pájaro
siga aleteando como un feto de gorrión
en el espacio celeste
(de "Revista Pasquín", UEJ, 1979)

Isabel Gómez


Isabel Gómez nace en Curicó Chile 1959. Cursó estudios de Pedagogía y Licenciatura en Educación en la Universidad de Los Lagos, Sede Santiago. Actualmente cursa el Tercer Semestre del Magíster en Ciencias de la Educación en la misma Universidad. Ha editado 6 libros de poesía: “Un crudo paseo por la sonrisa”. Ediciones M.D. 1986. “Pubisterio”. Ediciones Literatura Alternativa. 1990. “Versos de escalera”. Ediciones M.D. 1994. “Perfil de muros”. Ediciones Logos 1998. “Boca pálida”. Ediciones Logos 2003. “Dasein”. Editorial Cuarto Propio 2006. Su poesía ha sido difundida en Antologías y revistas de Chile y el extranjero. En 1997 recibe el premio Pablo Neruda. Otorgado por la Fundación Neruda.

Menciona a:

Stella Díaz Varín
Ursula Starke
Sergio Rodríguez
Juan Cameron
Bárbara Délano


Fragmento del libro “Boca Pálida”. Ediciones Logos 2003
(Homenaje a las mujeres detenidas desaparecidas)

… He vuelto a este lugar
donde nadie me espera
Tanta nostalgia impide ordenar mi cuerpo
como dos palabras muertas
después del sueño

Entierro mis ojos en la nada
a la intemperie de ti
Soy un espectáculo de sombras
oscureciendo el paisaje
Seguramente naceré de nuevo
porque el territorio es también
mi rabia

Este monólogo de sombras
me traen la tardanza del mundo
Hoy
ni una palabra me nombra
tendré que recoger mis huesos
en otro ataúd

He recorrido la historia de los dioses
y me he detenido en sus tumbas
sólo para recordar
pero han olvidado nuestros nombres
y se alejan en alguna memoria
que los hombres ocultan
sólo para hacer más oscura la noche

Aleja esta hora
donde la palidez
reúne mis lágrimas
Aleja el frío de esta boca
he cambiado la dirección de esta ausencia
No quiero verte
bórrame este mundo que escribo
bórrame las palabras para no pensar
borra esta imperfecta fotografía de mí
haz que olvide
y entierre este cuerpo

He equivocado todas las palabras
la complicidad del mundo
deteriora aún más el silencio
Madre
simularé que vuelvo
de tu cansada sangre
al final de esta piel el miedo me sepulta
me deja a orillas de tu voz
en el rebrote de cualquier pereza
Madre no dejes que arrastre
más muerte a mi sombra

Las voces envejecen sin escucharse
las voces envejecen
sin escucharse

Voy a dejar mi rabia lejos de ti
Chile
he guardado en tu alma mi nombre
para que no sangre
No dejarás que este charco de olvido
cubra mis sueños

Los huesos de la libertad
me sepultan
bajo este pedazo de tierra
que comienza a crecer de mi cuerpo

Madre
Pon tus labios sobre mi corazón.


Del libro Dasein. Editorial Cuarto Propio, 2006.


a

La escritura se aleja
Amó la ausencia
de historias en su lecho
El abandono de sus pasos

Ahora nos sonríe
y cansada duerme en el lugar
donde antes estuvieron las palabras.


s

No debo quedarme en este lugar
he acumulado demasiada tristeza en el rostro

Tal vez debí volver aquí
conmigo
aunque ya no pueda escucharme.


dn

No seremos mestizadas
me dices
cuando abandonemos la historia
y seamos las hijas
de estos siglos extraviados
Inadaptados cuerpos
tratando de desenterrar mitos
allí donde sólo nosotras transitamos

Tal vez podamos volver
cuando nadie pregunte
nuestros nombres.

Astrid Fugellie

Astrid Fugellie Gezan, nace en Punta Arenas, Chile en 1949. Educadora de Párvulos, escritora.
Obras publicadas: Poemas, I. Municipalidad de Punta Arenas, 1966 / Siete poemas, 1969 / Una casa en la lluvia, Ed. Gabriela Mistral, 1975 / Quién es quién en las letras chilenas, Ed. Nascimento, 1982 / Las jornadas del silencio, Ed. Nascimento, 1984 / Travesías, antología, 1966 / Chile enlutado (artefacto), Ergo Sum , 1987 / A manos del año (cuento), Ergo Sum, 1987 / La mujer en la poesía chilena de los 80, antología, Inge Corssen editora, 1987 / Los círculos, Ergo Sum , 1988 / Dioses del sueño, Editorial Cuarto Propio, 1991 / Los círculos, (2ª. Ed.) Ed. La Trastienda, 1996, Llaves para una maga, Ed. La Trastienda 1999 / De ánimas y mandas, animitas chilenas desde el subsuelo, Proyecto Fondart Regional, 2003 / La tierra de los arlequines, ese arco que se forma después de la lluvia, Exposición Marionetas, de la pintora María Paz Valdivieso, 2005 / La generación de las palomas, Ed. La Trastienda, 2005.


Menciona a:
Alejandra Basualto
Malú Urriola
Nadia Prado
Cristián Formoso
Jaime Bristilo
Oscar Barrientos Bradasic
Raúl Zurita


Poesía:
Del libro “Llaves para una maga”

PRISIONEROS

Las estrellas resbalaron y jamás en el encruce
el cielo estuvo despoblado.

-Te amo, dijiste con jazmín del cabo
entre los dientes.

Suelto, sobre la noche ardía
el Cantar de los Cantares.

-Dame tu mano, dije,
y en el despunte fuimos
la boca suelta de la luna,
el ojo limpio de la vida.


CARIBE

La noche es un ojo y dios
ha muerto crucificado bajo el agua.

Una soga cuelga de las estrellas
y la zafra, cubierta de troncos verdes,
busca sus huellas, abajo,

en los restos.

-Se fue, -Efraína, se fue sin mirar lugar alguno.

Llevaba la maldición del Caribe, pero también,
el son de la marimba.

La noche es un ojo muerto y dios
sube desde el agua.


UN HOMBRE

Si mi sombra hablara de mí, loca sin alma,
de esa alma arrugada,
grieta en continuo duelo.

Si lo hiciera
cuánta niñería como ánima en pena, cuánta
memoria añosa rauda hacia los sueños.

Si mi sombra hablara de mi desgano
de esa forma ignota de peregrina y muerta
habría un hombre,
uno que dice conocerme al revés y al derecho

Un hombre que no hubiese querido nacer
nunca.


ESA NEGRA

Esa negra que baila volada de pies y manos
tiene los dientes de caracolas
y los ojos de cuarzo.

El negro que la acompaña la mira
y su piel de tinta se hunde en el vientre mojado.

La zamba se eleva
y el negro retoma su cintura
bajo las palmas de la hierba sagrada.

Esa negra que baila volada de pies y manos.
Esa negra que baila, esa negra que baila.



LA AMANTE

He visto a una mujer negra y hermosa,
con su mirada vuelta hacia la playa
donde los pececillos semejan arpas verdes.

Recostados los ojos sobre esa lejanía,
su vientre late
y sus lágrimas atisban allá lejos,
donde el horizonte se corta en dos hombres:

El del bello negro que tocó sus húmedos pechos
y el del negrito que mamó de ellos veinte
soles errantes.

Anamaría Briede Westermeyer


Anamaria Briede (Valparaíso, 1971). Artista visual y poeta. Estudió arte en Chile y Alemania.
Ha hecho exposiciones individuales y colectivas en diversas salas de Chile y el extranjero. Museo Nacional de Bellas Artes y Museo de Arte Contemporáneo Stgo de Chile, Kunstmuseum Ahlen y Museum im Kulturspeicher Wuerzburg ambos en Alemania. Durante los últimos años ha incursionado en la poesía experimental, visual, tactil y sonora. Actualmente está desarrollando un trabajo de investigación entre dibujo, poesía, sonido y espacio. Trabaja en colaboración con la poeta Agatha Grodek. Ha publicado CINCO: Columna Vertebral del Cuerpo (libro + CD) (Colección Foro de Escritores, Santiago, 2005, ISBN 956 8389 02 4).

Menciona a:

Nancy Gewoelb
Andrés Anwandter
Claudio Bertoni
Cecilia Vicuña
Luna Montenegro
Soledad Fariña
Kurt Floch
Martin Gubbins
Felipe Cussens

Poesía: